Secuelas de una Mordaza
Tapa blanda | 116 paginas
Esta obra busca plasmar cuatro facetas en las que el ser humano, especialmente la mujer, experimenta el amor, regalándonos cuatro capítulos: Lo que decepcionó, lo que no fue, lo del querer y lo de quererme . Al leerlo, se recorre un viaje emocional, pues su título nos comienza a dar pistas de la dirección de estos escritos: cómo desde el dolor o el placer de amar, podemos decidir entre solo sentir, o escribir…aun sin comunicar en voz alta estos sentires. En este caso, eliminar la mordaza para compartir lo vivido como mujer que experimentó amor en espacios lacerantes, hasta la mujer que se atrevió, por el amor que forjó para sí misma, a expresar todo.
Este compilado de poesía libre nace del silencio heredado, de memorias de las generaciones pasadas que habitan en nuestro inconsciente, y no es hasta que las llevamos a la luz que podemos sanarlas. Durante milenios, las mujeres fuimos enseñadas a agradar para sobrevivir. En una sociedad patriarcal, pasábamos de ser propiedad del Padre a propiedad del marido, sin voz, sin derechos, sin autonomía económica. Para poder ser elegidas —y protegidas—, aprendimos a callar, a reprimir nuestras necesidades para no incomodar, por lo que el silencio se convirtió en nuestra herramienta para sobrevivir en un mundo ausente de derechos para con nosotras.
Escribí este libro para honrar a mis ancestras, para quitarme la mordaza que ellas no pudieron quitarse, y decir lo que a tantas se les prohibió decir.
Es un reflejo de cómo muchas, sin darnos cuenta, seguimos llevando esa mordaza heredada invisible, que al escribir, vamos desintegrando.
Mi propuesta artística anhela crear un puente emocional que no busca impresionar, sino acompañar. Es un acto íntimo de rebeldía y sanación, una invitación a soltar la vergüenza, reconociendo tanto el dolor como nuestra intensidad al amar, enalteciendo nuestra poderosa vulnerabilidad. Quiero que cada persona que lo lea se sienta vista y acompañada. Esta obra es mi forma de hacer justicia emocional a lo que nuestras antecesoras vivieron en silencio, y de recordar que cada vez que una mujer se atreve a hablar, sanamos generaciones enteras.