Hasta que la sangre salpica
Tapa blanda | 238 paginas
Un hombre despierta bajo tierra, con apenas una pulgada de aire entre su rostro y la roca arenosa que conforma la cueva. En la superficie, el país repite un libreto: estadísticas inexactas, expedientes archivados y tecnicismos que absuelven. Hasta que aparecen cuerpos, muchos cuerpos. Hombres con antecedentes de violencia doméstica a quienes el sistema dejó libres. Yacen dispuestos en escenas escritas con sangre.
La prensa bautiza al responsable como «el Ángel justiciero»: monstruo para unos, redentor para otros. Una novela sobre el fracaso institucional, la rabia que queda y el precio de vivir en un país que normaliza la violencia mientras simula combatirla.